Son las líneas que nunca hubiera querido escribir, pero el “tránsito” de José Ignacio me obligan a ello. Son unas líneas, fundamentalmente, para quienes no le conocieron; a los que sí lo hicieron, les pido disculpas por las muchas carencias. José Ignacio Arrieta Heras fue, ante todo, una gran y buena persona. Allí por donde pasó, dejó huella y dejó amigos. No se si sus profundas convicciones, su férrea fe cristiana y su amplio humanismo fueron los pilares en los que cimentó su bondad. Sí, porque José Ignacio fue un hombre bueno. Y yo creo que lo era porque tenía la sensibilidad a flor de piel. Era benevolente porque creía en las personas,
Andrés Margallo
Noticias más vistas
- 01SVC Seguridad se incorpora a Attlon y refuerza su crecimiento en el mercado de la seguridad
- 02San Sebastián, primer municipio de Euskadi en presentar el Plan de Empleo y Desarrollo Local 2026-2030
- 03“PTGaraia avanza como agente dinamizador y generador de sinergias”
- 04“En 2025 se han tomado decisiones relevantes para el futuro de Bizkaia”
- 05Bilbao BBK Live: dos décadas, dos millones de asistentes y 23 millones de retorno anual

