Un consumo alimentario sostenible y sin desfilfarro

El consumo sostenible en alimentación, clave en la Agenda 2030, busca garantizar sistemas alimentarios que nutran a la población actual sin agotar los recursos para futuras generaciones. Entre otros aspectos, se enfoca a reducir el impacto ambiental, disminuyendo el desperdicio generado, y Euskadi apuesta decididamente por reducir este despilfarro Según datos publicados por Basque Food Cluster, la industria de alimentación y de bebidas ha reducido de forma notable el desperdicio generado, hasta situarse en solo el 0,19% de la producción total. Esto se debe a una mayor eficiencia operativa y a un enfoque de economía circular donde el residuo se gestiona como recurso, con tasas de aprovechamiento del 98%.

En esta senda se han involucrado este año diez escuelas del País Vasco que se han sumado al proyecto europeo Gustos, en el cual participarán en las mediciones e intervenciones destinadas a prevenir el desperdicio alimentario en comedores escolares. Esta iniciativa estará coordinada por la Fundación Elika, cuya misión es coordinar la estrategia vasca contra el desperdicio alimentario y que en este proyecto participará en su diseño e implementación, facilitando la transferencia de resultados y contribuyendo a que los centros educativos cuenten con recursos eficaces para limitar los residuos alimentarios en las escuelas.

Otro ejemplo es la puesta en marcha de una veintena de máquinas ‘vending’ instaladas en territorio y cuyo objetivo es reducir el desperdicio alimentario de colegios, hospitales o residencias en Euskadi. Las máquinas ofrecen un sistema higiénico-sanitario seguro para la recuperación de excedentes y el consumo eficiente de los alimentos. El sistema evita que 45.000 raciones de comida al mes acaben en la basura y facilita la distribución gratuita de las raciones de comida sobrantes de los comedores.

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