“Transformarnos para seguir siendo industriales”

Saray Zarate, diputada de Desarrollo Económico e Innovación de Álava

Saray Zarate, diputada de Desarrollo Económico e Innovación de Álava

Álava es industria. Es una realidad que explica buena parte de nuestra historia reciente, de nuestro empleo y también de nuestra capacidad para competir. Pero precisamente porque tenemos una base industrial fuerte, sabemos que no podemos darla por hecha. La industria cambia. Cambian las tecnologías, los mercados, las cadenas de suministro, las necesidades de las empresas y también los perfiles profesionales que demanda nuestro tejido productivo. Y Álava tiene que cambiar con ella. No para dejar atrás lo que somos, sino para conseguir seguir siendo dentro de diez o veinte años lo que somos hoy: un territorio industrial, competitivo y con oportunidades. Y esa transformación no es algo que tengamos que esperar. Ya está ocurriendo.

Lo vemos en la automoción, uno de los grandes motores de nuestra economía, que afronta una transformación profunda ligada a la movilidad, la electrificación, la digitalización y los nuevos procesos de fabricación. La evolución de Mercedes-Benz en Vitoria-Gasteiz o el desarrollo del Basque Automotive Manufacturing Center son buenos ejemplos de una industria alavesa que se está preparando para competir en un escenario diferente.

Al mismo tiempo, estamos generando nuevas capacidades en sectores que hace unos años tenían una presencia mucho menor en nuestro territorio. La robótica y la automatización, las biociencias, las tecnologías cuánticas, el sector aeroespacial o las nuevas soluciones energéticas forman parte ya de una economía alavesa que amplía su base sin renunciar a aquello que la ha hecho fuerte. Porque diversificar no significa sustituir nuestra industria ni empezar de cero. Significa aprovechar todo lo que sabemos hacer, el conocimiento acumulado en nuestras empresas y la fortaleza de nuestro ecosistema industrial para abrir nuevas oportunidades.

Desde la Diputación queremos acompañar ese proceso de una manera muy concreta. Ayudando a que las empresas puedan innovar y crecer, facilitando espacios para nuevas implantaciones, conectando proyectos con conocimiento y financiación y trabajando para atraer nuevas inversiones. Pero, sobre todo, estando cerca de las empresas que ya están aquí. Porque tan importante como atraer nuevos proyectos es conseguir que nuestras empresas encuentren en Álava las condiciones para crecer, transformarse y seguir invirtiendo. Y en prácticamente cada conversación que mantenemos con ellas aparece hoy un mismo reto: las personas. Podemos disponer de suelo, infraestructuras, tecnología y proyectos, pero sin talento no hay transformación posible.

Por eso estamos trabajando para conectar mejor la formación con las necesidades reales del tejido productivo, facilitar la incorporación de jóvenes a nuestros sectores industriales y tecnológicos y buscar también nuevas vías para atraer los perfiles que nuestras empresas necesitan.

La llegada este año de los primeros estudiantes mexicanos a empresas alavesas dentro del programa de colaboración impulsado con Querétaro es un ejemplo. No pretende ser la solución a un problema tan complejo, pero sí muestra una forma de trabajar en la que creemos: escuchar a las empresas, detectar una necesidad y buscar nuevas respuestas. Ese es también el papel que entendemos que deben desempeñar las instituciones. No sustituir a las empresas ni decidir desde un despacho qué actividades tendrán éxito, sino generar condiciones, conectar capacidades y acompañar proyectos. Y hacerlo trabajando junto a empresas, centros tecnológicos, universidades, Formación Profesional y el resto de instituciones.

Álava parte de una posición sólida. Tenemos industria, conocimiento, empresas tractoras, una red de pymes muy especializada y nuevos proyectos que están ampliando nuestro tejido económico. Pero una buena posición de partida no garantiza el futuro. Por eso tenemos que seguir moviéndonos. Con ambición, pero también con los pies en el suelo. Cuidando lo que tenemos, ayudándolo a transformarse y creando las condiciones para que puedan surgir nuevas oportunidades. Porque nuestro objetivo no es cambiar la identidad industrial de Álava. Es precisamente preservarla. Y la mejor manera de hacerlo es conseguir que nuestra industria siga cambiando.

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