Euskadi ha demostrado en la últimas décadas que sabe construir capacidades tecnológicas sólidas. La reordenación de la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación (RVCTI) y la consolidación de BRTA como alianza de Centros Tecnológicos y Centros de Investigación Cooperativa (CIC) han permitido reforzar masa crítica, excelencia y, sobre todo, una capacidad diferencial: la transferencia a la industria. Hoy, cerca de la mitad de la actividad de los centros de la alianza se dedica a transferencia, muy por encima de la media europea de centros similares.Pero el contexto ha cambiado. La transición energética, la digitalización, la competencia tecn
